sábado, 28 de octubre de 2023

IRENE ENCADENADA

 

IRENE ENCADENADA

    Visualicen el Doríforo de Policleto: la perfección representada en un joven atleta heleno que personaliza la belleza ideal. Un cuerpo perfecto, su armonía, su pacífica serenidad, su fuerza contenida. La solemnidad, la grandeza del lancero, sobrecogen. Lean después a Tucídices, V, 89: los atenienses exigen a la isla de Melos entrar en su liga contra los espartanos, de quienes son aliados. Los de Melos no ceden. Los imperialistas atenienses asaltan la ciudad, masacran a todos los hombres, esclavizan a las mujeres y los niños y ocupan sus tierras.

   Los griegos nos emocionan con el Doríforo, pero nos muestran su abyección con el asunto de Melos. Se derriba un mito. Grecia no es lo que creíamos.La palabra masacre no debería existir, y sin embargo no solo existe, sino que se escucha cada día. Pero lo más triste es contemplar a quienes justifican o solo hablan de las masacres de unos y silencian las de otros. Tucídides nos narra la guerra del Peloponeso, que durante más de veinte años causó la muerte de miles de helenos, hombres, ancianos, mujeres y niños. Y en esa larga guerra, mientras algunos abogaban por la paz, otros, los más miserables, por orgullo, prepotencia, maldad o simple ignorancia alimentaban la muerte.

   Cuando un ignorante, un fanático, o un descerebrado cae en las manos de una persona cuya iniquidad y abyección le permite manejarle como una marioneta, surge la masacre. En el siglo IV d.C., Hipatia de Alejandría, la hija de un astrónomo y matemático que enseñaba en el Serapeion de la biblioteca, también maestra, acogía en sus clases a personas de diferentes etnias, cultura, ideología y religión. Pero eso no gustó al obispo Cirilo cuando se hizo con el obispado de la ciudad egipcia. O se es cristiano o la masacre. Hipatia, que constituía la libertad de pensamiento, la independencia ideológica, la abstención religiosa y la tolerancia cultural, debía ser masacrada. Los cristianos ignorantes soliviantados por un “hombre de dios” la asesinaron vilmente, tras humillarla. Luego la desmembraron y la quemaron. Abyección nauseabunda. Y donde leen cristianos pongan cualquier creencia religiosa que existe o ha existido entre esta lamentable humanidad.

   Pero ahora no hablamos solamente de gente ignorante. Hablamos de gente formada, intelectuales, universitarios, periodistas, políticos, pensadores, que han caído en las terroríficas redes de la militancia sin sentido. Ante la masacre no debe haber dos bandos, sino uno sólo: el que debe rechazar el asesinato de seres humanos por parte de fanáticos o gentes sedientas de venganza que arrancan lo más sagrado de un hombre o una mujer: su dignidad que nace con la vida.

   Me he pensado mucho escribir estas líneas. Pero mi asco, mi indignación, mi dolor profundo ante el espectáculo abyecto de la muerte indiscriminada y la justificación de ésta por parte de algunos de mis iguales, gentes que no ignoran, sino que simplemente miran hacia un solo lado conscientemente o no, no quiero saberlo, de su insostenible tendenciosidad, me han empujado a opinar y, a la vez, espantar mis demonios y el dolor que este mundo me causa.

   La perversión de estas personas es tal que se han inventado un término para justificar su actitud: o piensas como yo o serás Hipatia. El término es “equidistancia”. Hasta este punto ha llegado la ceguera de una parte de la humanidad. No existe la libertad de pensamiento, no existe el intelectual independiente, la persona no militante de nada salvo de la información y la cultura, la tolerancia y el respeto, el hombre de paz y diálogo que no repite frases hechas o decálogos impuestos por la intolerancia y la manipulación. No existen. No existimos. Somos “equidistantes”, término diabólico. No lo somos: somos simplemente Hipatia de Alejandría. Y lo que causa una profunda tristeza es que estos emaciados ocupan lugares relevantes en nuestra sociedad, han pasado por la universidad, se han formado, pero no son capaces de reflexionar. Lamentar una muerte. Silenciar otra. En las guerras solo hay víctimas. Sólo hay personas abyectas. Callaos ya. Sed valientes y luchar por Irene encadenada, no por el hedor de la masacre.