viernes, 9 de enero de 2015

PREGONES...Y DEMÁS COSAS SERIAS


  He de confesar que no soy amigo de pregones. Que te toque en suerte redactar y declamar después un pregón no es cosa fácil, pues el género en sí impone demasiadas cosas, entre muchas otras, el compromiso de gustar a todos, de renunciar a la libertad de disgustar por el hecho de escribir algo que los que escuchan, no esperaban. Todo cambia cuando el pregón se transmuta en una declaración que tiene su génesis en la voluntad de desnudarse, y mostrar a los que escuchan tu más sincero yo, o, lo que es más hermoso, de poner por delante el sentimiento a la gloria personal de ser El Elegido.

  Pero cuando uno lee en un pregón como el que ha leído y que ha de pronunciarse tras una cabalgata de Reyes Magos aquí, por mis lares, por mi maldita tierra sureña, tan impregnada de lugares comunes y de miopes localismos, lo que surge es un sentimiento de culpa por no haber comprendido que , lo que yace detrás, es lo que siempre yo he defendido: lo que importa no es por qué sucedes, ni hacia dónde caminas, sino la percepción clara de qué es importante, que no es más que los momentos en los que has sentido la felicidad y el amor de los tuyos, y la vivencia de esos momentos indelebles que nuestra bastarda memoria se empeña en enterrar con el paso del tiempo.

A Juan Alcaide le debo muchas cosas, que él ignora, pero ese modesto y a la vez magnífico texto en forma de pregón que ha escrito con motivo de la exaltación de la cabalgata de reyes de su pueblo, Alcalá de Guadaira, tan particular, por las servidumbres que el género en sí mismo tiene, pero tan personal en muchas de sus partes, me ha devuelto algo que hace tiempo había creído haber perdido definitivamente: la ilusión. y me quedo sin duda con una hermosa frase, que debo citar:"que esta locura va en serio; que va en serio esta locura".Lo que en realidad nos mantiene vivos, lo que nos ayuda a seguir adelante es algo tan simple como la ilusión: la de recibir un regalo al levantarnos, hecho que en la madurez no percibimos, el regalo de seguir aquí, de tener une familia, unos amigos, unas hermosas memorias, un pasado, un futuro. Y una locura, como las que pensaron Platón,  Sófocles, Jesús, Shakespeare, Bonald, Pink Floid, Camus, tú, yo, o los Magos de Oriente, una bendita locura tan importante como un pequeño pregón, de un pequeño pueblo, de un pequeño sueño: La noche de los Reyes Magos, sutil metáfora de nuestros pequeños inconmensurables deseos de sentir el sutil abrazo de la felicidad. Gracias, amigo.


1 comentario:

  1. Gracias a ti, amigo.
    Así es, lo que importa no es por qué sucede, sino lo que te hizo feliz al suceder.
    Yo también te debo cosas, muchas y buenas, que espero contarte.

    ResponderEliminar