XX
JUVENTUD CORPÓREA DE UN RECUERDO
ETÉREO
“Porque la vida fue
una vez la historia
Mil veces repetida
de ser jóvenes”
Valentín Navarro.
Carpe Diem
Ha concluido el día
-debería imponerse
Ahora el siempre
fastidioso
Ejercicio
De la recapitulación
Recién aterrizado en los
cincuenta-
Y no obstante la noche
-se presagia un
renacimiento
Y una muerte también
En las lluvias
penúltimas
De este último invierno-
Es todavía fría
Recuerdo, sin embargo,
Unos cuerpos más
jóvenes,
Cuando las estaciones
Eran sólo un lugar donde
tomar
Un tren
Que sólo se paraba
En el verano.
Mirad.
Somos nosotros.
Probablemente os hayáis
olvidado
De mí,
-aquel chico con acento
del sur
Que volvía
De verano en verano
A Barcelona, a casa de
sus padres
Como desde un exilio.
Entonces no existían
Ni albas ni crepúsculos
-La belleza estaba
entonces
Solamente en los cuerpos-
Y las tardes duraban lo
que un
Beso
Arrancado
a unos labios
Mojados
por el mar
Por vez primera.
Mientras las avenidas
que daban
A la playa
Reflejaban una luz
ambarina,
Nosotros descendíamos
desde
El reino extraño, a nuestra
edad,
De la casa paterna,
Derramando un reflejo
Entre ocre y dorado
Bajo camisas limpias y
el pelo
Engominado,
Como dioses que bajan
del Olimpo.
Recuerdo que rugían los grillos,
invisibles,
En los pinos, y en la gélida
arena
De la playa nocturna
apurábamos
Las últimas estrellas.
Pero ahora estos dioses
Tienen el culto ya extinguido
Y quedan solo ruinas,
O algún templo calado
Por las lluvias
penúltimas
De este último invierno-
Que me aleja mucho más
De aquel primer verano
De nuestra juventud.