UNA CASA DE ARENA
Me
imagino a Neruda en Temuco,
Isla
negra, su refugio
Salobre
de olas verdiverdes.
F.J.M.
A
veces me imagino
Revestido
de sol
Atezada
la piel
Y
taciturno, colgando
Caracolas del umbral
De
mi olvido,
Y
la arena inundando
El
jardín.
El
mar de extensiones
Inciertas,
en él definitivamente
Naufragado
El
cargamento de mi vida
Tanto
tiempo varada
A
un malecón lánguido.
Con
maromas resecas
Amarrado
el mascarón inmóvil
De
un estupor antiguo
O
un anhelo penúltimo.
Allí,
desatendido,
En
la linde oceánica
Y la puerta
entreabierta
A infinitos
crepúsculos
Quisiera
concluir
La entrega
infructuosa
De los años
sumados
Dibujando
los mapas
De la noche
Escribiendo
mis recuerdos inexactos.
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