VI
Temo
-en el
cristal acaba de extinguirse el último
Reducto del
ocaso-que suceda la noche,
Y las
tinieblas lúgubres sofoquen el inefable
Brillo del
día huido surgiendo, puntual,
La sombra de
la máscara.
Es estéril
un conato de fuga hacia el sosiego
Y un ímpetu
te arrastra hacia esa barra
Que
nunca abandonaste.
No hay
réplica posible ni engañosa excusa
A tu
debilidad por sentir lástima
-¡me supone
ya tanta fatiga mirar con las pupilas
Cuajadas de
alfileres!-
Y desterrar
la amarga desazón de pasar
Por la vida
invulnerable
A la
vulgaridad.
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