jueves, 12 de mayo de 2016

VIVIR SIN ACRITUD

IV

CANCIÓN, SIN MELODÍA


Despaisados, privados de sensatez
Y de contemplación,
Heridos, tal vez muertos ya
Todos los hombres.

No existe un deseo enfermizo
Y urgente de poseer
La luz y sus destellos,

De ser el día, de vivir solamente
En paz, aquí, en las
Afueras, donde todo
Es más limpio y algún
Resentimiento agrio y decepcionante
Que los hombres despiertan
Está más contenido.

Yo entiendo poco de hombres pero creo
Que el río es un hombre gris
Y hay un fragmento de su
Flujo en el triste museo de la escarcha
Que hiela y atemoriza.

Yo no he venido a ver
El cielo, he venido a ver la turbulenta
Hiel, a arrojar mi desprecio
Entre sus brazos, a vivir
Tu vida como si fuera mía, a morir
En la vida como si fuera
Eterna, o a existir

Más allá de los hombres, por encima
De valles, de montañas, de
Ríos, y encontrar una voz
Que sea mía y tuya, al mismo tiempo.


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