domingo, 9 de julio de 2017

EL BELLO VERANO

UNA CASA DE ARENA

Me imagino a Neruda en Temuco,
Isla negra, su refugio
Salobre de olas verdiverdes.
F.J.M.

A veces me imagino
Revestido de sol
Atezada la piel
Y taciturno, colgando
Caracolas  del umbral
De mi olvido,
Y la arena inundando
El jardín.

El mar de extensiones
Inciertas, en él definitivamente
Naufragado
El cargamento de mi vida
Tanto tiempo varada
A un malecón lánguido.

Con maromas resecas
Amarrado el mascarón inmóvil
De un estupor antiguo
O un anhelo penúltimo.

Allí, desatendido,
En la linde oceánica
Y la puerta entreabierta
A infinitos crepúsculos
Quisiera concluir
La entrega infructuosa
De los años sumados
Dibujando los mapas
De la noche
Escribiendo mis recuerdos inexactos.


martes, 23 de mayo de 2017

REQUIEM POR LA BELLEZA

REQUIEM POR LA BELLEZA


     Me impresionan tal vez las sutilezas del día a día, o sus convulsiones, que pueden proceder, de repente, inesperadamente, de dos experiencias brutalmente antagónicas: la belleza y el horror. Me despierto esta madrugada con una noticia que anega el día con sangre y destrucción, muerte y miedo, y poco después leo la descripción de un adolescente, en un examen de historia del arte, aquí en nuestra placentera realidad de un lugar hermoso del sur, de una escultura de Bernini. De nuevo la contradicción –tan humana, tan sobrecogedora- de los contrarios: la muerte y el absurdo, el horror y la iniquidad, por un lado, y lo sublime y bello, la perfección estética y trascendente, por otro, manchada por un instante con la sordidez del asesinato insensato. La pregunta es por qué aún, nuestra especie, sigue ignorando un horizonte de belleza que existe en nuestra naturaleza, y decide traspasar los límites que tan lejanos están de la naturaleza misma. Sería un sueño que todo estuviera esculpido con el cincel perfecto de Bernini, y no con el brutal y repugnante gesto de una bestia racional. Aún no comprendo por qué la paz, la armonía, la belleza y la luz siguen doblegándose ante el apocalíptico jinete de la muerte, el fuego y la devastación. Dormiremos el sueño de quienes contemplamos el horror desde la atalaya de una vida que suena como un agradable jazz. Hasta que aniquilen a nuestro hermoso trompetista. Luchemos por la justicia de lo bello. 

sábado, 4 de marzo de 2017

XX


JUVENTUD CORPÓREA DE UN RECUERDO ETÉREO

“Porque la vida fue una vez la historia
Mil veces repetida de ser jóvenes”

Valentín Navarro.
Carpe Diem


Ha concluido el día
-debería imponerse
Ahora el siempre fastidioso
Ejercicio
De la recapitulación
Recién aterrizado en los cincuenta-
Y no obstante la noche
-se presagia un renacimiento
Y una muerte también
En las lluvias penúltimas
De este último invierno-
Es todavía fría

Recuerdo, sin embargo,
Unos cuerpos más jóvenes,
Cuando las estaciones
Eran sólo un lugar donde tomar
Un tren
Que sólo se paraba
En el verano.

Mirad.
Somos nosotros.
Probablemente os hayáis olvidado
De mí,
-aquel chico con acento del sur
Que volvía
De verano en verano
A Barcelona, a casa de sus padres
Como desde un exilio.

Entonces no existían
Ni albas ni crepúsculos
-La belleza estaba entonces
Solamente en los cuerpos-
Y las tardes duraban lo que un
Beso
Arrancado a unos labios
Mojados por el mar
Por vez primera.

Mientras las avenidas que daban
A la playa
Reflejaban una luz ambarina,
Nosotros descendíamos desde
El reino extraño, a nuestra edad,
De la casa paterna,
Derramando un reflejo
Entre ocre y dorado
Bajo camisas limpias y el pelo
Engominado,
Como dioses que bajan del Olimpo.

Recuerdo que rugían los grillos, invisibles,
En los pinos, y en la gélida arena
De la playa nocturna apurábamos
Las últimas estrellas.

Pero ahora estos dioses
Tienen el culto ya extinguido
Y quedan solo ruinas,
O algún templo calado
Por las lluvias penúltimas
De este último invierno-
Que me aleja mucho más
De aquel primer verano
De nuestra juventud.