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ALMA MATER
Era
un piso pequeño, pobremente amueblado
Al
gusto de su dueño, cuya puerta se abría a una
Calle
tranquila, a sólo una manzana del estrépito.
Allí
vivíais, compañeros, durante aquellos años
De
la universidad, cuando el mundo era sólo
Los
umbríos pasillos de esa vetusta fábrica.
En
aquellos cubículos tradujimos -¿recuerdas?-
A
Esquilo o a Tucídides, libres, hermosos,
Con
nuestra exigua maleta de los sueños
Aún
por deshacer, acariciando Grecia,
Mientras
llenábamos con versos nuestros vasos.
A
la luz de las lámparas tristes, entrada ya la noche,
Estudiábamos
con la ventana abierta, y las damas de noche
Sugerían,
sutiles, los días inefables del oráculo,
De
una antístrofa oscura o de los aoristos.
Tal
vez fuera el último año de la universidad:
El
único año último de un inocente anhelo
Antes
de que la vida sin más nos dispersara,
O
el párodos solemne de una tragedia ática.
Era
un lugar pequeño con grandes esperanzas,
Unas
cuantas postales de kilix y de
ánforas
En
las viejas paredes y Aristófanes mudo
Sobre
el mítico mundo de la mesa de estudio.
Luego
vino, como mandan los cánones, el éxodo,
Algún
Deus ex Machina y la inevitable ruina
de los clásicos.
Y vinieron otras escenas escabrosas que el buen gusto aconseja no mostrar al espectador. Un abrazo
ResponderEliminarjeje! es un poemilla que ideliza un momento...un abrazo pedrín. Gracias por comentar
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