DINOS CHRISTIANOPULOS (1931)
Transcribimos un breve poema del poeta de Tesalónica Konstantinos
Dimitriadis, o Dinos Christianopulos, su pseudónimo. Poeta Griego, Christianopulos es filólogo
clásico, promotor de cualquier manifestación artística, admirador de
Konstantinos Kavafis, y poeta personal y directo después, compositor de una
poética cruda y desnuda, cercana al género musical rebético (1), muy popular éste en
Tesalónica. El poeta rebetis, como él mismo se autoproclama, tuvo una educación
profundamente religiosa que jamás le abandonó, a pesar de las contradicciones
entre la moral cristiana y su propia naturaleza, que él refleja en su poesía: los
bajos fondos, el amor homosexual y marginado, lo decadente y sórdido de los
barrios más pobres y, en general, de la condición humana. (Hormiga
imprudente/insistes en vagar/y no intuyes la lluvia que se avecina/a tí también
te abatirá/como a las flores/como a los barrios obreros).La pincelada poética que proponemos habla precisamente de esa contradicción de Chistianopulos (pseudónimo éste que cobra especial significado conociendo su biografía), de la imposibilidad de dejar atrás su bagaje religioso y comenzar un viaje liberador lleno de sufrimientos y duras pruebas, como el viaje de Odiseo de vuelta a su Ítaca natal (no sé si me fui por consecuencia/o por necesidad de escaparme de mí mismo), pero inútil salvo para adquirir experiencias. Esa tensión entre la huída y el regreso (a diferencia de la Ítaca de Kavafis: el viaje es el hermoso periplo de la vida, y hay que disfrutarlo al máximo, pues el lugar de llegada es de todos conocido), atormenta al poeta, atrapado entre la necesidad de liberarse y el impulso de "parecer impecable": A Poseidón dentro de mí lo llevo/me mantiene siempre lejos).
La traducción del poema que se ofrece aquí es de Pedro Guil Arreciado, profesor de lenguas clásicas en Asturias y traductor de Griego moderno.
(1): El Rebético es un género musical griego de raíz profundamente popular, cuyas letras son descarnadas y directas, y que habla de los marginados, la periferia y los ambientes sórdidos, del alcohol, el sexo y el amor.
ÍTACA
No
sé si me fui por consecuencia
o
por necesidad de escaparme de mí mismo,
de
la estrecha y poco agraciada Ítaca
con
sus organizaciones cristianas
y
su ética asfixiante.
De
todos modos, no fue una solución: fue un remiendo.
Y
desde entonces ruedo de camino en camino
adquiriendo
heridas y experiencias.
Los
amigos a los que amé han desaparecido
y
he quedado solo temblando por si me ve alguien
con quien alguna vez hablara de ideales.
Ahora
vuelvo en un último intento
de
parecer impecable, íntegro, vuelvo
y
soy, Dios mío, como el hijo pródigo que deja
de
ser vagabundo, amargado, y regresa
a
su padre benevolente, a vivir
en
su regazo una pródiga vida privada.
A
Poseidón dentro de mí lo llevo,
me
mantiene siempre lejos;
pero
incluso si lograra acercarme,
¿Ítaca
me encontraría una solución?
Dinos Christianopulos (Traducción: Pedro Guil Arreciado)
Un honor aparecer en esta contradictoria y hermosa entrada. Nos veremos en Ítaca.
ResponderEliminarun honor contar contigo
Eliminar